Viajes

Sentirse como en casa lejos de casa

22 Febrero, 2017

Viajar a Cuba es lo más parecido a sentirte en casa estando lejos de la tuya. Cuba es ese destino que te atrapa, que te hace querer volver a conversar con sus gentes, a no mirar el reloj, a comer ropa vieja, a respirar optimismo y a dibujar una sonrisa constante en tu cara. Cuba es ese lugar al que siempre voy a querer volver.

Yo estuve 10 días y me dio tiempo de visitar La Habana, El Valle de Viñales y sus cayos (Levisa y Jutías) y Trinidad. Pero hoy vamos a recorrer de la mano mi primera etapa: La Habana en tres días.

Día 1:
Lo mejor es empezar el día por el barrio de El Vedado, dejándote perder por sus calles, sin rumbo fijo. Como anécdota os cuento que descubrí una calle que tenía mis apellidos Calle Márquez González.



Otra buena opción es alquilar un coche con conductor y descubrir los sitios más emblemáticos de la ciudad. La verdad es que no entraba en mis planes, pero no me pude resistir. Por unos 15€ (negociando mucho) dispones de una hora de recorrido.

Y después, puedes acabar el día en La Habana Vieja y la Bodeguita de Enmedio con sus míticos y famosos mojitos.

 

Día 2:
Yo empecé la jornada visitando el museo de la Revolución (menos de 8€ por persona) y como era domingo fui directa al Callejón de Hamel en el barrio del Vedado. No nos engañemos, es bastante turístico y los precios son altos, pero la diversión y la música están aseguradas.

Día 3:
Empezar la jornada visitando uno de los hoteles más conocidos de Cuba, el hotel Nacional, es un buen plan. Hacen visitas guiadas gratuitas. Sus jardines con vistas al malecón son amplios y muy acogedores.

Lo que no os podéis perder por nada del mundo es la subida al hotel Habana Libre. Uno de los edificios más altos. Desde el último piso (el 25) se puede disfrutar de una majestuosa panorámica de la ciudad saboreando un daiquiri 😉 Me impresionó tener La Habana a mis pies durante unas horas. Es una imagen que no olvidaré jamás.

Y para acabar el día, volví paseando por el malecón y de vez en cuando, me sentaba para disfrutar de su belleza y del sonido que emiten las olas rompiendo en él. Sin prisas, sin reloj,… ahí fue cuando me di cuenta de que el ritmo cubano ya me acompañaba en mi viaje y de que era solo el principio de mi aventura. No podía ser más feliz.

Por cierto, muchos me preguntáis dónde me alojé, pues bien, os cuento que no estuve en hoteles, dormía en casas de familias cubanas, arrendadores (en la foto estoy con el dueño de una de las casas, el risueño Tony) y la experiencia fue de 10. Bueno, bonito y barato. Ha sido uno de los viajes que menos he planificado, porque Cuba es para vivirla sin prisas, improvisando y dejándote llevar. Y eso, sumado a no tener wifi en casi ningún sitio, se convierte en unas verdaderas VACACIONES (así, en mayúsculas).

Hasta aquí mi post de hoy. Nos leemos en unos días en nuestro camino de baldosas amarillas.

Besos. MM.


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4 Comentario

  • Respuesta jordi (milviatges) 27 Febrero, 2017 at 11:47

    Que ganas de visitar La Haban y todo Cuba. Un país que hace tiempo que se nos resiste y que, seguro, está cambiando a pasos agigantados.
    Saludetes Martika!

    • Respuesta Marta Márquez 20 Marzo, 2017 at 13:12

      Si tienes la oportunidad de hacerlo, no lo dudes. Es una maravilla. Un beso.

  • Respuesta Israel Olivero 27 Febrero, 2017 at 15:52

    Marta! El callejón supongo que sería el de Hamel…no helmet! Jahaja! 1 besazo de otro enanorado de Cuba!

    • Respuesta Marta Márquez 20 Marzo, 2017 at 13:11

      Jajajaja Cierto. Gracias por decírmelo. Un beso

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